El desprecio es el recurso más eficiente de los que se vale el odio y es el único que puede prolongarse mucho más allá de este. Llega a donde la violencia no puede, además de ser menos burdo y a veces tan potente que puede moler a golpes el alma como a la masa del pan, antes de recibir la doctrina del fuego.
***
PARA AQUEL DETRÁS DEL TECLADO.
ESE DEMONIO QUE SE REFLEJA EN EL MONITOR.
***
El despreciopor MareaBlanca
Publicado originalmente el viernes 6 de octubre de 2006Lo confieso.
He visto cada uno de tus movimientos. Primero con interés, curiosidad que transformose en pasmosa indiferencia, en tu mundo pareces creer que te sigues moviendo. Miro de soslayo, porque la verdad es que no quiero perderte de vista por algún resquicio que quedó de eso que fueron masoquistas encuentros.
Estoy firmemente convencido, es sólo cuestión de tiempo. Si no tuviese una intuición felina, si tus actos no me lo hubiesen confirmado, hasta habría dudado, pero estoy afianzado en la idea de que habrá una caída directa hacia tu propio elemento. Es una afirmación de tu destino, no es tan siquiera un deseo.
Lo digo como lo pienso.
Me resulta a veces particularmente insultante que confundas mis sarcásticas miradas, con profuso interés que no siento. Tal vez hubo un tiempo que hasta me hacía gracia tu canallesca altanería que ahora veo como bufonada para gala acicalada y lista para el paseo.
Tu misticismo elaborado. Tu acción premeditada. Esa mezquina actitud propia de un necio que se cree con algún talento, que no atiende más que a sus ideas insustanciales que salen en séquito. Argucias compuestas con lamentables fundamentos.
Esa comitiva aduladora, esas hordas que esperan ansiosas órdenes para un nuevo ataque en otro frente de tu errada y particular batalla, no sé qué se estarán creyendo. Luchas equivocadas en las que recibirás un golpe certero. Entonces te darás cuenta desde hace cuanto tiempo llevas cayendo. En realidad, no creo que hayas alguna vez conseguido alzar el vuelo.
Oiré el lamento.
Soy voyeur de tus estúpidos juegos. Irónicamente te observo. Cuídate del fuego. No te equivoques, si te advierto, es sólo por aburrimiento.
Tus compuestas artimañas ofenden mi intelecto, pero tampoco creas que le concedo alguna importancia al hecho.
Sólo me entretengo.
© 2006, MareaBlanca