sábado, julio 11, 2009

Inquebrantrable

Su cuerpo
era un hotel de paso
donde todos queríamos pasar la noche.
Una esbelta estructura de 1.72,
buena plática y largas piernas
que no escatimaba en besos
ni en sinceridad
para todo el que quisiera un cuarto lejos del amor.

Hasta donde sé
nada podía dañarla:
Era una joya sólida y fría
que lo tenía todo.
Una hembra moderna
sin miedo
ni corazón
ni alguien
que alguna vez
por ingenuidad
o coincidencia
le haya tenido una pizca de misericordia.

lunes, junio 29, 2009

Negligé Negro

Cuando la vi salir con aquel negligé negro, no pude hacer más que arrodillarme y abrazarme a sus largas, delgadas y blancas piernas, sin otro argumento que el de mis lágrimas para justificarme. Debo haber permanecido así unos diez minutos, llorando y gimiendo a todo lo que podían mis pulmones. Ella, mientras tanto, bajó poco a poco hasta quedar frente a mí, quizá tocada en alguna desconocida fibra sensible. Le pedí perdón, un hábito en mí casi fetichista. Supongo que ella no sabía que decir, pues sólo atinó a tomarme entre sus brazos como a un chiquillo y tratar de tranquilizarme. Quien lo viera, un tipo de más de cuarenta que se pone a chillar. Estuve a punto de arrojarla lejos de mí, pero no puedo negar que ella estaba haciendo muy bien su papel, incluso derramó algunas lágrimas, antes de aceptar mi rendición incondicional, besar mi frente y volver al baño con su semblante frío de costumbre. No dije nada más. La dejé caminar al baño para que pudiera cambiarse. Entonces me encendí un cigarro, vi mi reloj y comencé a hacer las cuentas. Cuando salió del baño la acompañé hasta la calle y le pasé un par de billetes más por prestarse a mis excentricidades sentimentales. Respondió que no había problema. Otros clientes le habían pedido antes cosas mucho más raras.

viernes, junio 12, 2009

Fanzine Valiant76 No. 3



El nuevo número de la Valiant76, "el penthouse de los fanzines", ya está en línea, con un par de colaboraciones de su servidor. Pueden descargarlo aquí.

miércoles, mayo 27, 2009

Distancia Insalvable

Había decidido no decir más, convencido de la poca lealtad que suelen tener las palabras una vez que se alejan de uno. Durante esos días permaneció silente, mas no desapercibido entre aquellos, que acostumbrados a balbucear durante horas, vieron su voto como una agresión decidida. Se encerró entonces y evitó el contacto con toda persona salvo para cosas indispensables. Libre de la obligación de expresar, se encontró con que sus habilidades aumentaron en alcance y pudo leer cada símbolo que atravesaba su percepción, atesorando conocimientos inimaginables, sensaciones e incluso los secretos de las vidas que los generaron. Tal fue su fortuna, que deseó compartirla con el resto de los seres vivientes y una mañana, cuando decidió que era momento de hablar de aquello, hizo correr furioso una navaja de un extremo a otro de su garganta y la dejó caer, inútil para servirle más, sobre el piso recién ensangrentado del baño. Llevaba tanto tiempo en silencio que simplemente había olvidado como decirlo.

jueves, abril 30, 2009

We are not dead yet, Mister President

No sé cuanto ha pasado ya. Se habla de muertos. Decenas solamente. Soy de los pocos que continúan en activo a pesar de la recomendación. Ahora miro a algunos pasar frente a la ventana de la oficina. Tienen la expresividad de un caballo. Van someramente protegidos por un rectángulo de tela azul que más bien indica su buena disposición que su deseo de sobrevivir. Algunos hacen un circo de ello. Son los primeros que quisiera ver retorciéndose en plena vía pública, suplicando un oportuno empujón al más allá. Los que permanecemos normales, en cambio, seguimos en nuestros puestos. Nada ha variado para nosotros. Unos salen, otros entran a sus oficinas. La morena de comercio hace sonar sus tacones por el pasillo. Lleva un coqueto tapabocas blanco. Según las autoridades, el contacto físico está contraindicado. No me importaría contraer alguna de las infecciones de ella, que se sabe son varias. Lo cierto es que el mundo no se ha terminado. No hay gente corriendo presa del pánico, no hay comercios saqueados ni militares tratando de sofocar brotes violentos por falta de medicinas. No hay aquí nada de lo que me han vendido los medios. Lo que es peor es que esta historia de la epidemia ya casi nadie la compra, precisamente por que nos la vino a contar un político. Y en este país sabemos que la política es nuestra mejor productora de ficciones.

martes, abril 14, 2009

UP YOURS

El desprecio es el recurso más eficiente de los que se vale el odio y es el único que puede prolongarse mucho más allá de este. Llega a donde la violencia no puede, además de ser menos burdo y a veces tan potente que puede moler a golpes el alma como a la masa del pan, antes de recibir la doctrina del fuego.

***

PARA AQUEL DETRÁS DEL TECLADO.
ESE DEMONIO QUE SE REFLEJA EN EL MONITOR.

***

El desprecio
por MareaBlanca
Publicado originalmente el viernes 6 de octubre de 2006


Lo confieso.

He visto cada uno de tus movimientos. Primero con interés, curiosidad que transformose en pasmosa indiferencia, en tu mundo pareces creer que te sigues moviendo. Miro de soslayo, porque la verdad es que no quiero perderte de vista por algún resquicio que quedó de eso que fueron masoquistas encuentros.

Estoy firmemente convencido, es sólo cuestión de tiempo. Si no tuviese una intuición felina, si tus actos no me lo hubiesen confirmado, hasta habría dudado, pero estoy afianzado en la idea de que habrá una caída directa hacia tu propio elemento. Es una afirmación de tu destino, no es tan siquiera un deseo.

Lo digo como lo pienso.

Me resulta a veces particularmente insultante que confundas mis sarcásticas miradas, con profuso interés que no siento. Tal vez hubo un tiempo que hasta me hacía gracia tu canallesca altanería que ahora veo como bufonada para gala acicalada y lista para el paseo.

Tu misticismo elaborado. Tu acción premeditada. Esa mezquina actitud propia de un necio que se cree con algún talento, que no atiende más que a sus ideas insustanciales que salen en séquito. Argucias compuestas con lamentables fundamentos.

Esa comitiva aduladora, esas hordas que esperan ansiosas órdenes para un nuevo ataque en otro frente de tu errada y particular batalla, no sé qué se estarán creyendo. Luchas equivocadas en las que recibirás un golpe certero. Entonces te darás cuenta desde hace cuanto tiempo llevas cayendo. En realidad, no creo que hayas alguna vez conseguido alzar el vuelo.

Oiré el lamento.

Soy voyeur de tus estúpidos juegos. Irónicamente te observo. Cuídate del fuego. No te equivoques, si te advierto, es sólo por aburrimiento.

Tus compuestas artimañas ofenden mi intelecto, pero tampoco creas que le concedo alguna importancia al hecho.

Sólo me entretengo.

© 2006, MareaBlanca

lunes, abril 06, 2009

Pormenores de una contienda

"No existo". Me confesó el amor una noche mientras jugábamos al ajedrez. Competíamos por la posesión de un alma, que por supuesto, no era la mía. El Diablo, ese fiel amigo de las situaciones difíciles, me aconsejaba sobre los movimientos. Y ante la derrota, el enfurecido contrincante nos entregó, a punto de la ruptura, la desgastada prenda por la que habíamos estado tanto tiempo jugando y que al no estar más sobre el tablero de juego había perdido muy buena parte de su atractivo. La devolví. Y aquel amor anulado tomó con rencor su alma hecha jirones mientras mi amigo astado y yo nos fuimos a buscar a un oponente más serio. O al menos un alma que tuviera mayor resistencia al desgaste.